11 de diciembre de 2015

Elegía | Jaime Escobar Bertrán (San José de la Mariquina, Chile)

Ilustrado por Caicai Vilu

Confieso que los años
se derraman en tu cuerpo dormido:
Se  deslizan como suaves oleajes,
sobre un rostro marchito.

Soy imprudente;
en tus costas me he perdido,
como un niño cautivo del olvido,
ahogado en el miedo a lo envanecido;
bebido cada noche en las ansias
de reflejarme en tus ojos ámbar,
verme sobre las cenizas que enraízan tu espalda,
tatuado en los recuerdos del ausente mañana.

El clepsidra de aguas negras
encierra tus palabras muertas,
las vierte en estas manos secas
y acuna en mi el fastidio de primavera;
vierte tus rosas enfermas, tus lirios oníricos:
me lleno de sonidos arrepentidos,
que brotan temblorosos desde tus labios
hasta el vaso de alivio vacío donde me he ungido.

Mi rostro se salpicó de tu presencia,
mengua en un mar aguas etéreas,
sobre olas de circunstancias sembradas,
condenadas en la tercera noche a quedar sin alas.

Confieso que deshojas ilusiones al caminar,
que el silencio desviste la vanidad
entre aromas que me invalidan,
que tu lejanía me mantiene con vida.

Confieso que soy una sombra efímera,
cuya piel frustrada figuró en ti una elegía.